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Una promesa es «no miramos tus ficheros». Esto es otra cosa: el validador entero —Python, lxml, los esquemas y las anclas— se descarga y corre dentro de tu navegador. No hay servidor al que subir la factura, así que no hay nada que prometer sobre qué haríamos con ella. No llega.
Se puede comprobar sin creernos. Abre las herramientas de desarrollo
de tu navegador, ve a la pestaña de red, y suelta una factura. Esto es
lo que se midió el 28 de agosto de 2026 al validar
fe-0001.xml:
- Peticiones de red al validar
- 0
- Cookies
- ninguna
- Almacenamiento local del navegador
- vacío
- Almacenamiento de sesión
- vacío
Lo que sí ocurre
Una sola cosa, y pasa al abrir la página, no al validar.
El servidor que sirve la página deja un registro. Como cualquier servidor web: tu dirección IP, la fecha, qué fichero pediste y qué navegador usas. No lleva nada de tu factura, porque tu factura no pasa por ahí. La base legal es el interés legítimo en servir y proteger el sitio, y esos registros se conservan el tiempo que los conserve el proveedor de alojamiento, que hoy es Vercel Inc. (Estados Unidos): eso supone una transferencia internacional, amparada en sus cláusulas contractuales tipo.
Y nada más. No hay una segunda. Todo lo que la página necesita —el intérprete de Python, la biblioteca estándar, lxml, los esquemas, las anclas de confianza y el propio validador— se sirve desde este mismo sitio. Tu navegador no habla con ningún otro dominio.
- Dominios de terceros contactados
- 0
- Tipos de letra externos
- ninguno
- Bibliotecas desde un CDN
- ninguna
Esto no siempre fue así, y merece decirse. Hasta el 30 de agosto de
2026 el intérprete se pedía a cdn.jsdelivr.net: siete
ficheros y unos 7,8 MB que salían al abrir la página y llevaban tu IP a
un tercero antes de que hubieras hecho nada. Tu factura nunca pasó por
ahí, pero la frase «no se hace ninguna petición a nadie» no era exacta.
Ahora sí lo es, porque esos ficheros se descargan al construir el sitio
y se sirven desde aquí.
Ni cookies, ni analítica, ni rastreo
No hay cookies. No hay analítica —ni propia ni de terceros—, no hay píxeles, no hay identificadores, y no se guarda nada en tu navegador entre visitas. Por eso tampoco hay ventana de consentimiento: no habría nada que consentir, y un banner que no gestiona nada solo sirve para aparentar diligencia.
Tus derechos
Puedes ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión, limitación, oposición y portabilidad sobre los datos que se traten. En la práctica, lo único que existe son los registros de acceso descritos arriba. Si crees que tus datos se han tratado mal, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es).
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